MACARENA ÁLVAREZ, "FUERZA Y RAZA" EN EL BAILE VELEÑO

En este mes de junio contamos con la bailaora veleña Macarena Álvarez, una artista que derrocha arte puro encima de un escenario y que se define como una "aficionada al flamenco y bailaora desde hace 30 años, soy una persona bastante comprometida con lo que quiero y lo que me gusta, en relación con el flamenco soy bastante constante, estudiosa y me gusta ser bastante perfeccionista". Mundo del baile el cual compagina de una manera increíble con su trabajo, algo tan esclavizado como el mundo de la política, "es un sacrifico personal, ya que no me dedico a ello exclusivamente, pero le doy gran parte de las horas de mi día al flamenco, cada rato y cada hueco que me puede dar mi trabajo va para el flamenco, para mis clases, para ensayar, por las noches me acuesto tardísimo, cada vez que hay una actuación más aún, y luego también tengo el apoyo de mi jefe, que cuando tengo que bailar o ensayar, tengo muchísimo apoyo por parte de él, saben perfectamente que el flamenco para mi es mi vida".

Macarena se introdujo en el mundo del baile flamenco siendo una niña, y lleva bailando casi desde la misma cuna, "empecé a bailar con tan solo 5 años con Antonio Guerra, bebiendo de la fuente de Antonio desde los 5 años, son ya 30 años con él, también estuve unos años con su hermana Elsa Guerra, compartía con los dos a la vez. Luego estuve unos años con Susana Lupiañez, La Lupi, lo que pasa es que dejó de dar clases. Actualmente también soy alumna de Carmen Camacho. Y a parte de estas clases periódicas de flamenco, hago un montón de cursillos con grandes bailaores".

Le pedimos que nos hable de aquellos inicios, "como la típica niña que su madre la apunta a bailar, bastante tímida siempre he sido, y a partir de los 18 años fue cuando ya saque mi impronta, mi sello personal bailando. Y de ahí en adelante en la Compañía de Antonio Guerra y haciendo algunas cosillas yo sola también". Y nos cuenta que es lo que queda de aquella pequeña que comenzó a los 5 años en este mundo tan apasionante, "de esa niña quedan las ganas y la ilusión, el resto ya se ha cogido una madurez, unas tablas en el escenario, con lo cual ha llovido desde entonces". Nos preguntamos en qué momento de su trayectoria supo que iba a dedicar su vida al baile, "cuando adquirí una madurez personal fue cuando me di cuenta que el baile era mi modo de vida, puesto que llevo bailando toda la vida, yo no entiendo una vida sin el flamenco y sin el baile, porque de 35 años que tengo, 30 los llevo bailando, yo no entiendo un no bailar. Entonces yo creo que cuando ya adquieres una madurez, te das cuenta que realmente es lo que te gusta, es lo que quieres seguir haciendo y es por algo que te desvives, que sin ser mi profesión le hecho las mismas horas".

De todas las personas que la han ayudado a formarse en el mundo del baile flamenco, nos explica que le dejan y con que se queda de ellas, "de Antonio Guerra me quedo con todo porque lo que soy se lo debo a él, cuando tú tienes un maestro y a ese maestro le sacas todo lo que tiene y te lo llevas para ti, creo que eso es por su parte ser un buen maestro y por la mía ser una buena alumna en el sentido de coger todo lo que tiene, ya que todo lo que tiene es bueno y yo creo que soy una de las alumnas que más ha cogido de él, al ser también la que lleva más años. Luego perfeccione con La Lupi, no todo lo que quería porque no estuve mucho tiempo con ella. Y hoy en día con Carmen Camacho, es una chica que está en el candelero del flamenco y aprendo cada día con ella".

Con todas las influencias que ha adquirido a lo largo de los años, le preguntamos en que se caracteriza su manera de bailar, "yo creo que la fuerza y la raza, tengo mucho genio y mucha impronta en el escenario". Y nos dice lo que considera que transmite el baile en la persona que lo disfruta, "es un sentimiento, el que esta viéndolo ve lo que tu estas dando, recibe lo que tu das, y si tu estas disfrutando el que lo está viendo lo coge". Y vamos más allá pidiéndole que nos diga que le gustaría transmitir o hacer sentir a la persona que disfruta de su actuación, "lo que yo quiero transmitir es que el que me vea disfrute de lo que yo estoy haciendo, de la misma manera de la que yo lo disfruto mientras bailo. Que me mire, que se llene de amor por lo que está viendo y sobre todo que sepa disfrutar del flamenco".

De sus actuaciones nos resalta la más importante que ha tenido por el momento en solitario, "he de destacar mi actuación del pasado 5 de mayo en Flamenco Abierto, en la Peña Flamenca Niño de Vélez, porque yo siempre voy en la compañía con Antonio Guerra y siempre que hago actuaciones las hago con otras compañeras. Esta ha sido mi primera actuación en solitario más formal, en un ciclo de flamenco con tanto nivel como está alcanzando Flamenco Abierto, entonces que artistas de primera hayan pasado por esas tablas y que yo haya podido demostrar mi baile allí en solitario para mí fue un reto bastante importante y estoy muy orgullosa tanto de mi como del cuadro flamenco que me acompañaba, todos artistas veleños". De la que le pedimos nos cuente que tal fue todo, "fue un reto personal, ya que en solitario no suelo hacer actuaciones. Y cuando Rubén Portillo me lo propuso, en un principio miedo por la responsabilidad, pero lo empecé a preparar y ya fui intentando que esa ilusión que yo tenía y ese reto sirviera para hacer disfrutar a todos lo que me viesen. Fue un éxito porque a una semana de la actuación, las entradas estaban agotadas, vendiéndose más entradas que en otras actuaciones, y muchas personas que llamarón pero se quedaron sin poder asistir, y salir y ver todo aquello lleno con tu gente, la verdad es que fue bastante bien".

Macarena no se plantea ninguna meta en especial en el mundo del flamenco, quiere ir paso a paso y que el tiempo vaya diciendo, "sobretodo seguir disfrutando y ver como se vayan planteando las cosas, seguir bailando y disfrutando del flamenco".

Nos explica que se va a encontrar el público que vaya a verla, "una persona que va a intentar dar todo de ella para hacer disfrutar al que la este viendo". Y anima a la gente a disfrutar del baile flamenco y el flamenco en general, "porque muchísimos años atrás el flamenco se ha visto como algo solo relacionado para un sector, y están muy equivocados, de hecho hoy por hoy, el flamenco está de moda y la gente cada vez valora más este modo de vida, no solo el baile, sino el cante, la guitarra,... O cualquiera de las especialidades del flamenco. Ojala siga así y las instituciones se sigan volcando en este tipo de cosas, porque creo que es lo nuestro, es Patrimonio de la Humanidad y creo que ahí es donde nos tenemos que volcar".

En estos momentos se encuentra enfrascada en varias cosas, "estoy en el fin de curso de Antonio y Elsa Guerra, que aunque no baile en su fin de curso voy de palmera. También el fin de curso de la escuela de Carmen Camacho, que soy alumna. Y luego tengo también varias actuaciones con la cantaora Rosi Campos". Y a largo plazo nos pone la miel en los labios hablando del nuevo espectáculo que prepara la Compañía de Antonio Guerra, "Antonio Guerra está creando un nuevo espectáculo, del cual formaré  parte. Sin tener una fecha cerrada, pero quiere hacer algo que rompa con todo lo hecho hasta ahora".

Macarena es una persona increíble, que nada más hay que ver cómo se comporta con todo el que la rodea, y más importante aún es ver cómo se compartan con ella, que te muestra que es una gran persona que da amor a los demás y recibe lo mismo de todo el que la rodea. Gracias desde la Revista Mucho Más por este rato de charla tan agradable con una gran amiga nuestra y una bailaora con una fuerza y una raza digna de admirar. Un abrazo enorme Macarena.

Entrevista realizada por Christopher D. Wauters Molina